El contexto ambiental y paisajístico
de todo el Monte pisano, confortado por un clima suave, templado y frecuentemente
soleado, bien se conforma con la práctica del excursionismo en
sus más varias componentes: pasear, también efectuar salidas
de más días, ir a caballo entre el verde, recoger frutos
del bosque, respirar a llenos pulmones en un percurso de trekking, pedalear
a lo largo de los senderos o escalar las subidas - onerosas pero no
imposibles - con la bicicleta. Todo esto como una buena "tapa"
que ayuda a gustar las especialidades culinarias locales, ricas de autenticidad
y salubridad.
Todo el Monte pisano es rico en fuentes y grutas cavadas en la caliza:
mientras que las aguas minerales y termales son bien cotizadas, todavía
queda que hacer mucho para promover el rico patrimonio speleologico
de las numerosas grutas.
La "Calle" del aceite, una calle que lleva directamente a
uno de los productos más preciosos de nuestro territorio: el
aceite extra virgen. Un camino que se desarrolla entre arte, cultura
y buena cocina, al descubrimiento de un producto que desde siempre es
uno de los más famosos e importantes de la agricultura toscana,
y que en nuestra región es verdaderamente excepcional.
También los almazaras - antiguos y tradicionales o modernos -
son parte integrante del paisaje tal como las empresas agrituristicas
que, ofreciendo hospitalidad al turista, recuerdan directamente a las
viejas abadías, núcleo de todas las comunidades instaladas
en la zona y lugares de parada segura para el viandante.